ASAMBLEA NACIONAL REACTIVARÍA MECANISMO DE CENSURA, SEGÚN POLITÓLOGO
- By MarceloToapanta
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Salvador Quishpe, jefe de bancada del movimiento Pachakutik en la Asamblea Nacional cumple desde el 10 de julio de 2022 una sanción de 20 días de suspensión en su funciones impuesta por el Consejo de Administración Legislativa (CAL), por haber ofendido a la legisladora del movimiento Unión por la Esperanza (UNES), Viviana Veloz.
“!Silencio carajo, estoy hablando!”, gritó Quishpe a Viviana Veloz durante la sesión 772 de la Asamblea el 31 de mayo cuando se debatía la destitución de Guadalupe Llori como presidenta de la Asamblea. Veloz, entonces, presentó una queja por ofensas en su contra.
La resolución en contra del legislador fue aprobada el 8 de julio en la sesión del CAL, con los votos de Virgilio Saquicela, presidente del Legislativo, y de los vocales, Darwin Pereira (Pachakutik); Johana Moreira (ID), y Ronny Aleaga, de UNES.
Yeseña Guamaní, que en ese entonces se desempeñaba como segunda vicepresidenta, y Nathalie Arias, de la Bancada del Acuerdo Nacional (BAN-CREO) decidieron abstenerse.
Veloz se quejó que el legislador le profirió términos denigrantes en su contra como “mamarracha y malcriada”, lo que afectó su imagen.
Salvador Quishpe cuestionó la decisión del CAL y aseguró que la sanción se aplicó sin cumplir el debido proceso, porque nunca fue notificado.
En 11 de julio en un oficio enviado al CAL, Quishpe impugnó la resolución a la que calificó de “temeraria y parcializada” porque los juzgadores (Virgilio Saquicela, Darwin Pereira, Johanna Moreira y Ronny Aleaga) fueron los mismos que votaron por la destitución de Guadalupe Llori.
De esta forma expresó su “preocupación” de ver como el primer poder del Estado “cada día es secuestrado por unos cuantos piratas de la democracia ecuatoriana”, añadió.
Ahora -dijo- tratan de callar a “un legislador nacional con el cuento de que le hemos faltado al respeto a una asambleísta”. Agregó que a esto se suma la destitución de Yesenia Guamaní de la segunda vicepresidencia. El legislador cree que la intención sería controlar no solo la Asamblea, sino la justicia, y los organismos de control.
En la sesión 772 del 31 de mayo, Quishpe cuestionó la política del gobierno del expresidente Rafael Correa; y mientras enumeraba varios casos de presuntas irregularidades, era interrumpido por algunos legisladores de UNES.
“Todos somos testigos que se pusieron a gritar como locos y no me permitían desarrollar la intervención; fue en ese contexto que pedí que se guarde silencio y lo dije en estos términos: ¡silencio carajo estoy hablando! . Pero no me arrepiento, cualquiera lo haría, si alguien está interviniendo se debe respetar, se supone que todos debemos escuchar, aunque no nos guste y luego pedir la palabra y replicar”, subrayó.
María Fernanda Astudillo (UNES) cuestionó lo que denominó “violencia política» de parte de los hombres que están en la Asamblea. Los hombres son “demasiado groseros”, dijo, tras señalar que la sanción contra Quishpe “está bien puesta para que aprenda a respetar a las mujeres”.
Recordó que en la Asamblea los “típicos” discursos van dirigidos a insultar a la revolución ciudadana.
Advirtió que si los insultos (de cualquier legislador) siguen “se van a encontrar con una respuesta que no será otro insulto; vamos a utilizar los medios que sean necesarios para que sean sancionados y aprendan que la Asamblea no es para gritar, no es para decirnos ladrones, o hablar de Rafael Correa, o convertirla en un circo. La Asamblea está para trabajar por el Ecuador”, señaló. Anticipó que harán uso de leyes como el Código de la Democracia “para que aprendan a respetar”. (SC)
Alfredo Espinosa, politólogo y docente universitario, opinó que las acusaciones de las asambleístas reflejan un uso indiscriminado de la violencia política de género. Con ello se intenta crear o activar mecanismos de censura que buscan coartar la libertad de pensamiento y expresión al calor del debate. Con esto, se busca que los legisladores hablen lo menos posible, alertó este especialista. Esta es una especie de “blindaje” que cobija a aquellas personas que lo utilizan de manera desproporcionada.
Recordó que la expresidenta de la Asamblea Guadalupe LLori también usó su condición étnica y de género para revictimizarse apelando a un concepto errado de feminismo para intentar generar un espíritu de cuerpo entre mujeres.
Fuente: La Hora.