En el sector de Monte Sinaí, noroeste de Guayaquil, las casas abandonadas y las viviendas convertidas en desguazaderos de vehículos o escondites para retener a quienes no pagan las denominadas "vacunas" (extorsiones) se han convertido en una problemática creciente. Este lugar, compuesto por más de 35 cooperativas, ha sido etiquetado por sus habitantes como la "tierra de la extorsión". Los residentes denuncian que, para vivir en paz en el sector, los delincuentes les exigen un pago de $2 semanales.
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